| |
|
| |
| |
|
|
|
| El escultor Gilabertus |
| |
| Tolosa
31 de agosto |
| |
Toulouse románica y Gilabertus
Tolosa de Languedoc era en época románica una de las ciudades más importantes del occidente europeo. Capital del potente condado tolosano, su prosperidad llevó a un notable crecimiento que se mostraba en la potencia de los monumentos religiosos edificados en la ciudad a lo largo de los siglos XI y XII, como los monasterios de San Sernin y de Nuestra Señora de la Dorada o la catedral de San Esteban. Todos ellos se construyeron en largas campañas de trabajos, en las que se formaron diferentes talleres de escultura que alcanzaron mucha calidad y significación. Tanto es así que sus influjos estilísticos se irradiaron sobre extensas regiones del continente.
En este ambiente rico y creativo, se produjo una obra muy personal y que además destaca por el hecho, excepcional dentro del arte románico, de haber sido firmada por su autor. Éste, bastante consciente de su notoriedad, se perpetuó en la inscripción: «Gilabertus, que no es un desconocido, me ha esculpido» que puede leerse en las esculturas del portal de la sala capitular de la catedral de San Esteban. Realizado en el segundo cuarto del siglo XII, se representaban los apóstoles, y entre las figuras y capiteles conservados, las diferencias de talla hacen evidente la participación de discípulos. Su plástica renovadora otorgó a los personajes serenidad y un fuerte espíritu, gracias a la humanización de las cabezas y al revestimiento con un vestuario solemne y de preciosa ornamentación.